político se emperifolla e hinche con intrusiones metafísicas y lingüísticas en la libertad y la conciencia de los ciudadanos, para las que nadie les ha dado permiso ni mandato, cae y arrastra hacia la indignidad, el ridículo y la sentina de escombros. Un ejemplo más de los arrebatacapas de los nacionalismos desbocados: "El Gobierno de Aragón, presidido por el socialista Javier Lambán -con el apoyo de Podemos-, quiere que el aragonés –fabla, que hoy conocen 54.500 personas, o sea, el 4,09% de la población de la comunidad autónoma– se convierta en vehicular en la Educación Primaria e Infantil, según informa El Mundo".

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