lunes, 2 de noviembre de 2015

He caminado entre las tumbas del viejo cementerio

de San Rafael y de San Roque de Santa Cruz, considerando, en mi caminar "cómo se pasa la vida tan callando" de mi paisano Jorge Manrique que ultimó sus días en Segura de la
(Segura de la Sierra, atalaya de todo el entorno)
Sierra. Reviví a la Constantina y a Benedicto desde esta singular altura 

entre Benatae la Cornicabra hasta 
(Segura de la Sierra y el Yelmo al fondo desde Peñalta)

el mirador de Collserola donde Barcelona se deja, a veces, 
(Mirador de Colserola, abajo a la izquierda, sus cenizas)

alfombrar por las nubes y se olvida del Tibidabo mientras se enfrasca
en el bullicio creador y en el gusano.

1 comentario:

Anónimo dijo...

BELLO RECORRIDO!! AÚN ESE CAMINO RECTO BORDEADO DE TUMBAS QUE PUEDE LLEVAR TANTO AL CIELO COMO AL INFIERNO,(SEGÚN SE HAYA VIVIDO.)TODOS LOS PAISAJES TIENEN FUERZA, PERSONALIDAD, LO QUE SE DIVISA DESDE CADA
UNO DE ELLOS SE REPITE EN OTRAS PARTES DEL MUNDO PERO HAY ALGO DIFERENTE, EL SABOR DE LA TIERRA QUE SE AMA, SU PERFUME, Y SU AIRE.
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