martes, 3 de mayo de 2016

Gladys me envía la siguiente parábola:

Un hombre paseaba tranquilamente por el barrio gòtico de la ciudad, deteniéndose en cada negocio para observar, hasta que vio uno que le llamó la atención. Entró en el local y vio a un señor en el mostrador. Maravillado con la belleza del lugar, preguntó: 
- Señor, que se vende aquí ? 
-Los dones de Dios. Le respondió el señor. 
-Cuánto cuestan? volvió a preguntar 
-No cuestan nada! Aquí todo es gratis! 
El hombre contempló el local y vio que habían jarros de amor, frascos de fe, paquetes de esperanza, cajitas de salvación, mucha sabiduría, fardos de perdón, paquetes grandes de paz y muchos otros dones. El hombre, maravillado con todo aquello, pidió: 
-Por favor, quiero el mayor jarro de amor, todos los fardos de perdón y un frasco grande de fe, para mí, mis amigos y familia. 
Entonces, tranquilamente, el señor preparó todo y le entregó un pequeño paquetito que cabía en la palma de su mano. 
Incrédulo, el hombre dijo: -Pero, cómo puede estar aquí todo lo que pedí?
Sonriendo, el señor le respondió: 
- En el Local de Dios no vendemos frutos! Sólo semillas! Plántelas!

1 comentario:

Anónimo dijo...

!!!!!!GRACIAS TAIF!!!!ME GUSTÓ MUCHO Y QUISE COMPARTIRLA.
TODO EN LA VIDA SE DEBE SEMBRAR.
EL GRAN GOZO ES VER EL RESULTADO, COMPROBAR COMO CRECE LO SEMBRADO,
DESDE ESA TIERRA SUAVE, BIEN PREPARADA CON NUESTRAS MANOS, TERRENO
FÉRTIL.
AUNQUE A VECES DUELA.
APERTAS.................GLA